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lunes, 10 de julio de 2017

La importancia de la estructura y el diseño organizacional como fuentes de competitividad

Hoy en día, la competencia es feroz en casi todos los sectores empresariales y las industrias. La constante aparición de nuevos productos, formas de distribución y modelos de negocio, apoyados por los vertiginosos avances tecnológicos, hace que las reglas básicas del juego también cambien constantemente. La democratización de la tecnología y las fuerzas de la globalización han acabado con las principales ventajas competitivas de las grandes corporaciones de antaño. La propiedad sobre un proceso productivo o la cercanía a los consumidores y las fuentes de capital ya no implican una ventaja diferencial significativa. El compromiso del factor humano más capacitado para con la organización tampoco suele durar tanto como antes, y más bien está a disposición del mejor postor. En definitiva, las barreras de entrada que solían proteger a muchas industrias y sectores ya no existen o son insignificantes.
Estos cambios en las condiciones del entorno han trasladado el foco de la verdadera ventaja competitiva a las capacidades de la estructura organizacional. Es decir, la forma particular en la que esta es capaz de conseguir sus objetivos estratégicos. Esas capacidades básicas –ventajas de diferenciación, ventajas en costes y/o ventajas de márketing– deben combinarse con la habilidad de adaptación a los cambios en el entorno competitivo, las necesarias alteraciones en la estrategia y la inevitable pérdida de personal clave.
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viernes, 11 de mayo de 2012

La función de marketing en la empresa

Sin duda alguna, lo esencial en una empresa es vender. Se puede tener un recurso humano muy motivado, pero si no hay ventas, no hay empresa. Se puede tener un control muy exhaustivo y riguroso sobre las finanzas, pero si no se vende más de lo que se gasta, no se sobrevive mucho tiempo. Aún más, se pueden tener unos sistemas de producción muy eficientes, pero si no se comercializa lo que producimos, iremos hacia la extinción. Si algo caracteriza a los mercados en la actualidad, es una abundancia tremenda de ofertas y una terrible competitividad. Y el objetivo último de la actividad empresarial es lograr que se produzca el intercambio suficiente de recursos por lo que ofrecemos, bien sea un producto o servicio.

Y dentro de las estructuras de una empresa, el que se ocupa de que la oferta sea mayor que nuestros gastos es marketing. Se cita mucho a Peter Drucker: «El marketing es el único que produce ingresos, todo lo demás sólo produce costes». Y es así.

De ahí la relevancia del marketing dentro de las múltiples actividades que se llevan a cabo en una empresa. Como decíamos, de nada sirve un gran producto, si no logramos venderlo.

La lógica del argumento debería estar clara: si para la empresa lo más importante es vender y es marketing el encargado de ello, las actividades de marketing son lo más importante para que ese intercambio de recursos se produzca.